Fútbol
Los cierres de mercado del Dépor en el Manhattan
diciembre 29, 2025
Por: Zeltia Regueiro
¡Ay el mercado de invierno! Después de la locura del estival, en el que los fichajes se amontonan en las últimas dos semanas, parece que es poca cosa. Pero bueno, no olvidemos que en un mercado de invierno llegó al Dépor Lucas Pérez, justamente antes de fin de año. Y en esta ventana invernal el Dépor ya ha anunciado la contratación del portero Álvaro Fernandez Llorente, ‘Ferllo’, al que los blanquiazules ya pretendieron en verano. Ficha hasta 2027.

Mientras se siguen sucediendo las llegadas y se acaba de pulir la plantilla blanquiazul de cara a 2026 recuerdo cuando no hace muchos años, con menos smartphones todavía y la sede en la Plaza de Pontevedra, los cierres de mercado del Dépor eran frenéticos. Hasta la medianoche u hora más cuando a Lendoiro se le daba por negociar y jugar con los usos horarios, ahí estábamos parapetados los periodistas montando guardia en el portal de la céntrica sede del club. Y claro, entre las horas que pasábamos allí, muchas sin nada que hacer más que esperar a que un coche de alta gama frenase en la puerta, había que buscar tiempo para cenar. Y el Manhattan, esa cafetería en el corazón de la Plaza de Pontevedra se convertía en el centro de operaciones. Un tentempié rápido antes de seguir montando guardia. Recuerdo una vez, con mi gran amigo y compañero Javi Torres de la Radio Galega, comiendo un sandwich mixto allí, mientras vigilábamos por las vitrinas del Manhattan qué sucedía en la calle.

Y ver parar un coche y salir escopeteados dejando media luna en el plato. Lo que fuera por la primicia. Y cumplida la medianoche Lendoiro permitía a los «avezados plumillas» (así nos llamaba) subir hasta la sede. Allí, grabadora en mano, de pie, y en medio de trofeos (algunos en el suelo) rezaba por no tirar ninguno mientras recogía todo lo que el presidente decía. No hace tanto, pero entonces no todos teníamos internet en el móvil, así que al concluir el canutazo de Lendoiro hacía una llamada rápida al director del periódico en el que trabajaba (entonces La Opinión y entonces Xosé Manuel Mallo) y le contaba lo que había dicho el presidente. Y la pieza en papel se completaba con esa llamada, para dar por concluida una maratoniana jornada.
Ahora te enteras por las tan manidas «fuentes», los pajaritos, como queramos llamarlo, cuando no vas a rebufo de informaciones que sacan antes otros periódicos o radios y pasas estos días mirando cuál demente redes sociales y medios de comunicación nacionales y extranjeros. Pero hay algo de romántico, de nostálgico en ese recuerdo, al menos para mí, que no tengo tantos años para contar batallitas (aunque ya me han pasado unas cuantas jeje) de aquellos cierres de mercado del Dépor en el Manhattan.
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