Fútbol
Mi entrevista más loca con Seedorf cuando estuvo en el Dépor
enero 8, 2026
Por: Zeltia Regueiro
¿Os acordáis de que Clarence Seedorf fue entrenador del Dépor? Fue ese último año en Primera del equipo, en la temporada 2017-18. Un curso en el que el cuadro blanquiazul tuvo hasta tres entrenadores (Pepe Mel, Cristóbal Parralo y finalmente el ex entre otros del Real Madrid). Recuerdo su aterrizaje en Alvedro (el 5 de febrero de 2018, como si llegase una celebrity). Miles de cámaras, periodistas y curiosos que se agolpaban en torno al nuevo entrenador blanquiazul. Un golpe de efecto para un Deportivo que despedía a Cristóbal Parralo después de 13 jornadas y de encadenar siete jornadas sin ganar (cinco de ellas firmadas con derrota). Dejaba el Dépor en descenso, antepenúltimo, con 17 puntos, a tres del Levante.

Pero la llegada de Seedorf no acababa con los males del equipo. Al preparador le costaba ocho jornadas lograr su primer triunfo, que conseguía el 6 de abril en una sufrida victoria ante el Málaga (3-2). En ese momento, la jornada 31, los blanquiazules seguían en descenso, con 23 puntos, a ocho de los granotas, que marcaban la salvación.

Y en ese contexto el Dépor concedía a Dxt Campeón, periódico donde ya trabajaba, una entrevista con el técnico. Una entrevista que solo tengo en papel y PDF porque entonces no teníamos página web. Todo un periplo que empezaba con tener que lidiar con el responsable de prensa de Seedorf, independiente del Dépor. Dentro del crisol de números random que conservo en el móvil está el de esta persona, Alessandro se llamaba. Incluso conservo la conversación sobre a qué hora nos atendería a mí y a mi compañero Israel Zautúa, pues ambos haríamos la entrevista. Con una mezcla de español e italiano, además de un par de llamadas, Alessandro y yo acabábamos por entendernos.
Ahí estábamos bien puntuales el día y la hora fijada, pero Seedorf nos hacía esperar. Casi dos horas estuvimos parapetados en Abegondo, haciendo gasto en la cafetería de la ciudad deportiva, entonces regentada por el célebre Alfonso y esperando. Y con cada minuto que pasaba, el cabreo aumentaba. Finalmente llegaba el míster, con una deslumbrante sonrisa, para atendernos. Nos íbamos a la sala de prensa para hacer la entrevista y aunque tratábamos de ser incisivos en las preguntas, ante la complicada situación del equipo, Seedorf iba sorteando las cuestiones y apelando a que había tiempo para lograr el objetivo de la salvación.

Forma parte del juego que el entrevistado, obviamente responda lo que le dé la gana, pero en ese toma y daca estábamos cuando el jefe de prensa del Dépor nos indicaba que el tiempo se había agotado. Ni quince minutos, después de esperar dos horas. Nos negamos a que esta finalizase y el míster accedió a seguir charlando de camino a los campos de entrenamiento, donde el equipo iba a ejercitarse en sesión vespertina. Ahí lo seguíamos, a paso ligero de camino al campo dos de entrenamiento.

Entonces, en un momento, se paraba en seco y delante de la portería del campo 1, donde juega el Fabril, se me quedaba mirando y me soltaba. «Cuando te levantaste esta mañana, ¿a qué no imaginaste que ibas a estar aquí, pisando el césped de Abegondo?». Abrí los ojos como platos, mientras me obsequiaba con su sonrisa Profiden. Esta cita, totalmente verídica, me dejó unos segundos planchada. Nunca supe si lo decía de verdad o me estaba vacilando.

Unos minutos más sobre ese verde, cuatro o cinco preguntas más y Seedorf, siempre educado y exquisito en el trato, se despedía de nosotros y se incorporaba a la sesión de trabajo. Nos permitían quedarnos unos minutos siguiendo el entrenamiento (una quimera comparado con el nivel de bunkerización actual del Dépor Training Center). Poco importaba lo cerca que estuviésemos de la sesión o la apertura del club en ese complicado contexto liguero. Ese año el equipo descendería a Segunda y a partir de ahí comenzaría a caer en picado. Pero esa es otra historia.
Comentarios
Déjame tu comentario